Las Tachuelas: tradición líquida en Mineral del Chico, Hidalgo
- Eder Martínez

- 19 feb
- 2 Min. de lectura
Actualizado: hace 7 días
En las calles empedradas y entre los bosques de oyamel, pino, encino y cedros, que rodean a Mineral del Chico, hay un sabor que forma parte de la memoria colectiva del pueblo: las “tachuelas”. No aparecen en las cartas formales de restaurantes ni suelen promocionarse como atractivo turístico principal, pero para quienes conocen la vida cotidiana del lugar, son parte esencial de su identidad festiva.

Las tachuelas son bebidas preparadas a base de alcohol de caña o aguardiente, mezclado con frutas de temporada, hierbas o especias y acompañadas con una galleta de vainilla para neutralizar sabores en cada sorbo. El nombre alude al “golpe” que produce en el paladar, su efecto inmediato y la forma que refleja el vaso con la galleta encima de éste, comparable a una pequeña tachuela.
El origen de esta bebida está vinculado al pasado minero de la región.
En tiempos en que Mineral del Chico vivía de la extracción de minerales, el aguardiente era común entre los trabajadores como bebida reconfortante tras largas jornadas. Con el paso de los años, la mezcla con frutas y especias dio lugar a una preparación más festiva que utilitaria.Debido al clima frío de la zona que acompaña buena parte del año, se encuentra en las tachuelas un remedio contra las bajas temperaturas.
Durante fiestas patronales, reuniones familiares o celebraciones improvisadas, esta bebida delirante circula en vasos tequileros, casi siempre servidas con hospitalidad y orgullo.Aunque no existe una receta única ni una medida exacta: cada familia guarda su proporción y su toque especial.
Algunas versiones incorporan frutas como manzana, tejocote o piña; otras incluyen canela o clavo.

En las festividades del pueblo —como las dedicadas a la Virgen de la Purísima Concepción— las tachuelas suelen aparecer al caer la tarde, cuando el frío comienza a sentirse con mayor fuerza y la música anima el tradicional quiosco. Son parte del convivio comunitario, una forma de compartir y estrechar lazos.Hoy, el municipio forma parte del corredor turístico de la sierra hidalguense y es reconocido como Pueblo Mágico, distinción que resalta su arquitectura, su historia minera y su entorno natural.
Aunque el visitante suele buscar actividades al aire libre, quienes se adentran en la vida local descubren que la cultura también se saborea.Las tachuelas no son un producto industrial ni cuentan con denominación de origen. Su valor radica precisamente en su carácter artesanal y comunitario. Se transmiten de generación en generación como parte de una tradición oral, la receta se aprende observando y participando.
Entre montañas cubiertas de niebla y antiguas historias mineras, las tachuelas continúan circulando por la vida serrana y con mucho orgullo hidalguense.








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